|
Escrito por Maria Elena Cruz Varela
|
|
Sábado, 25 de Octubre de 2008 07:51 |
 | Admiración y añoranza son las claves predominantes en estas páginas que Alejandro Dumas (Villers-Cotterets, 1802-Puys, 1870) dedicó a una de las familias más atractivas y poderosas del período histórico que abarca desde el siglo XV al XVIII y más acá también. Admiración por la inteligencia con que supieron controlar la casi siempre endemoniada maquinaria del poder político y añoranza por ese tiempo dorado en el que los artistas, y por ende las artes, hallaron en estos políticos, guerreros e intrigantes de rarísima sensibilidad, un oasis de apoyo y reconocimiento que hicieron de Florencia el útero donde se gestó lo más valioso y granado de la cultura y que, gracias al celo de los Médicis, ha podido llegar hasta nuestros días. Este “suspiro” nostálgico expelido por el autor de Los tres mosqueteros y El Conde de Montecristo se hace evidente en el párrafo con que cierra el libro... Lea más en El Cultural.es |
|