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Jueves, 16 de Octubre de 2008 11:44 |
La piedra no es la misma. Yo, ya no soy el mismo. Soy el otro y habito la línea desplegada de esa frente de asentir y negar. De bajar y subir este castigo. Pesada sobre el hombro mi cómplice imperfecta obligada a rodar con mi desesperanza. La piedra es el camino estéril de este vicio hundido en la negrura. Bajar con certidumbre. Dividirse hasta el hueso y salpicar de rojo la sagrada naranja. Partirme en dos hasta que el cielo sangre. Ascender. Descender. El rumbo cara o cruz del pulcrísimo infierno hasta que el otro cuerpo no pueda sostenerme. Subir. Rodar. Ascender. Resbalar. Insistir. Repetirse hasta la eternidad. Morir en el ascenso. Nacer por la inclinada pasión de la pendiente. Pisar hasta el cansancio la casta y suave hierba que con cada estación desaparece. |
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